


Mi corazón esta de luto.
En junio hubiera cumplido 90 años (si no me equivoco), y fué en Noviembre 2007, cuando yo la ví por ultima vez.
Estoy triste, y la extrañaré con todo mi corazon como aún extraño a mi papá. Sentiré muy raro regresar a mi casa en México y ésta vez no ver a mi abuelita. No imagino estar ahí sin ir a verla, sin ir a visitarla, tomarme un café con ella en la mesa, o escucharla platicar llena de entusiasmo.
Voy a tratar de no llorar, voy a tratar de que no duela, y voy a tratar con todas mis fuerzas de no extrañarla mucho. Voy pensar en lo bonito; en lo bello de ella ,y su vida aquí entre nosotros.
Desde que nacemos, existe la posibilidad de que podamos morir en cualquier momento; muchos mueren muy jovenes, apenas siendo niños, en otras ocasiones tristemente, madres dejan a sus bebes apenas siendo demasiado pequeños para sobrevivir por ellos mismos. Mi abuelita, a lo largo de su vida experimentó y vivió momentos que muchas personas nunca tuvieron oportunidad de vivir. Mi abuelita fue: Hija, hermana, amiga, novia, esposa, madre, ama de casa, abuelita, bisabuela. Ella fué todo esto y mucho más, por eso, para mí, mi abuelita es un ejemplo de vida, un ejemplo de lo que ser una mujer sígnifica. Y ni que mencionar que fué una mujer completamente amada por su esposo, sus hijos, de quienes siempre estuvo rodeada, sus nietos, sus bisnietos, y amistades que siempre se preocuparon por su salud. Como no mirar atrás llena de alegría y satisfacción por la vida que vivió esa mujer con es memoria que muchos jovenes desearían tener y esa alma de niña, con esa dulzura y ternura que me hace recordar a las abuelitas en los cuentos de niños. Como olvidar esos labios que parecían estar delineados, y esos ojitos picaros llenos de luz y alegria! Estoy eternamente agradecida con Dios por la vida llena de amor y felicidad que mi abuelita vivió y que muchos de nosotros deseriamos llegar a tener.
Mi abuelita siempre vivirá en mi memoria, en mi corazon, en cada consejo que me dió, en las comidas que préparo recordando que un día las comí en su mesa, en la pijama que me regaló la ultima vez que la vi, y que uso para dormir, en cada historia que me contó y que en verdad disfruté oir, en las flores llenas de color y hermosura. Ella siempre vivirá en mí, y estoy orgullosa de ser parte de ella.
Me da gusto recordarla con una sonrisa en sus labios, y esa belleza que irradiaba aún con su piel arrugada por el paso de los años. Me hubiera gustado estar a su lado y despedirme de ella como mi familia. Es la segunda vez que no puedo despedirme de 2 personas que en verdad amé, que siempre amaré. Pero siento alivio al saber que no la ví enferma en cama por días. No me hubiera gustado verla sufrir y deteriorarse poco a poco, así como se que no me hubiera gustado ver a mi papá en una cama de hospital.
La voy a extrañar... Ya la extraño! Pero no voy a aferrarme al sufrimiento de no tenerla, y estaré feliz por ella que a cruzado la puerta que lleva a la resurección y a la vida eterna. Dichosa ella que ya no siente dolor, y ya no tiene ni una preocupación. Dichoso el cielo porque tendra la presencia de un nuevo Angel; el más hermoso y más lindo de todos los ángeles.
Como lo dice Dios, y como lo dice la Biblia, creo que mi abuelita resucitará de entre los muertos para vida eterna, y créo tambien que se reunirá con su esposo, el hombre de su vida, mi abuelo a quien nunca conocí. Espero también un día poder volverla a verla allá donde todo será perfecto.
Con todo mi amor, respesto, y admiracion, para mi abuelita, una de las mujeres a quien más admiro y una de las personas más influyentes en mi vida.
Su nieta, Marisol

































Comiendo Melón! 






