

Daniel comenzó sus clases de natación este fin de semana, y tengo que decir que no le gusto tanto como esperabamos. Para empezar, llegamos a la clase a las 9:30am en punto, justo cuando la clase comienza. En cuanto llegamos nos cambiamos y me fuí derecho a la alberca con Daniel en brazos sin perder tiempo (no le di tiempo de nada). El agua se le hizo un poco fria, pero no creo que estaba tan fria. Inmediatamente despues, todos (papas y niños) nos pusimos en circulo a cantar una canción mientras moviamos a los niños, Daniel estaba serio. Después comenzo la clase, tratar de hacerlos que muevan sus piernas y pies, que juguen con pelotas, y sentarlos fuera de la alberca para que ellos se avienten, pero a Daniel no le gusto nada de esto. Se veía asustado, no me soltaba... Yo ni siquiera lo tenía que agarrar; yo podía levantar mis brazos y el se quedaba pegado a mi. Todo el tiempo yo lo estuve distrayeno haciendole preguntas o platicando con él. No se que pasó! A Daniel siempre le ha gustado el agua. El año pasado le encantaba ir a la playa, y realmente parecia que nadaba, movia sus piernas y pies mientras lo poniamos boca abajo, y lloraba cuando lo sacabamos, igual en las albercas, o cuando se baña en la tina todos los días. Ah, y tengo que mencionar que el agua en la playa, y en las albercas SI estaba fria pero él no se quejo nunca. Será que fué todo muy rápido y se asusto? O sea en cuanto llegue nos metimos a la alberca sin darle tiempo de asimilar nada! No sé. Yo no sabía que esperar, confieso que estaba un poco nerviosa de que a Daniel no le gustara porque cuando algo no le gusta no lo hará, y no lo convenceremos de que lo haga.
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Después de unos minutos en la clase, la maestra se acerco a mi y me preguntó que si era nuestra primer clase a lo que conteste que sí. Y es que ese día era el ultimo día de clases para los niños, y las clases de Daniel empiezan el próximo sábado (cometieron un error al anotar la fecha), pero la intructora fué muy amable y nos dejo quedarnos para que así Daniel se vaya acostumbrando al agua.
Omar sugirió que la próxima vez lleguemos con más tiempo, para que Daniel me vea a mi jugando en el agua antes de meterlo a él, y yo pienso que también es buena idea que los dos estemos con él durante la clase. Ya veremos que pasa. Yo no quiero forzar a Daniel a que haga algo que no quiere, pero tampoco quiero que sienta miedo, quiero ayudarle a sentirse seguro y que se vaya ese temor; y pero vuelvo a lo mismo... No me explico porque Daniel le tuvo miedo al agua, si siempre le ha gustado. En fin! Ya veremos como reacciona el próximo sábado.
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Aquí esta Daniel mucho mas feliz y sonriente en el carro de regreso a casa. Durante el camino, le pregunte que si quería ir al agua, si queria entrar a la alberca otra vez, y me reponde que sí. Eso esta por verse.... Mientras, me gusta más verlo así como lo conozco... Sonriente y feliz :)

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